Mar 032010

Inevitable paseo por las urgencias de un hospital cualquiera. Estando en planta calle, extraña sensación de descenso y caída. Aproximación a la muerte. Pasillos y accesos son ocupados con camas con ruedas dirigidas a ninguna parte, situadas de cualquier manera como un rompecabezas mal hecho. Vano intento por aprovechar el máximo espacio posible. Vejez envuelta en blancas sábanas en las que se lee la palabra salud. Irónico mensaje. Cables y tubos de plástico, últimos vínculos materiales con la vida.

En tiempos de lo efímero, apuesta por la juventud como única belleza. Desprecio por lo viejo. Tristes intentos por parecer lo que no se es.

Estorba lo que otrora era sinónimo de sabiduría y experiencia. Valores denostados en una época en la que la esperanza de vida ubica sus límites en lugares cada vez más lejanos. Acopio de vivencias, desarrollo de la esencia. Arrugas, maravillosos vestigios de una vida plena.

Dos plantas más arriba ubican los proyectos de nacimiento. Espacios vacios. Me cuentan que en la última planta habitan los separados de la realidad. Quien sabe, igual es una distribución más lógica de lo que parece.

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