Ron Wood, el autor de frases tan célebres como: “he vivido la mayor parte de mi vida en una cárcel de oro“
A su padre, que no iba a ningún sitio sin su armónica, lo encontraban a menudo durmiendo la borrachera sobre la huerta de la casa.
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Se ve que no heredó únicamente su gusto por la música…ni tampoco por la horticultura…ni por dormir en siticos incómodos… a Ron tampoco le gustaba ir a ningún sitio… borracho.
En una ocasión, por ejemplo, John Lennon y Yoko Ono llamaron a la puerta de su habitación de hotel en Nueva York y, nada más entrar, el Beatle le dijo a su mujer “¡Tú a lo tuyo, coño!… Así que ella se dirigió a una silla en un rincón y se puso a tejer”, mientras el cantante le preguntaba a Keith Richards “¿cuál es la droga del día?”. Era la heroína.
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El amigo John mientras discurría como encajar la frase “Imagine no posessions I wonder if you can” en su conocido hit pacifista, tenía tiempo de sacar su herencia primate para mandar a la pesada de Yoko a hacer manualidades. Una cosa es compartir cama día y noche, ejercer de iconos pre-Bono, pero que te jodan el chute era ya demasiado.
El guitarrista cuenta cómo su colega Keith Richards, a quien describe como “míster zar antidroga”, llegó a amenazar con un arma de fuego a un Wood atiborrado de cocaína.
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Ojo como tenía que ir el amigo Ron para considerar a Keith un terapeuta de Proyecto Hombre. O más bien al señor Wood lo que le pasó es que se vio venir a su colega Richards, con un cabreo de cojones por haberse empaquetado en la nariz toda la ración de polvo disponible. Un apunte al biógrafo: yo intentaría que mister, zar y antidroga no fuesen en una misma frase.
Ha vuelto a tropezar con el alcohol. Esta vez lo ha hecho en compañía de una camarera rusa de 19 años, Ekaterina Ivanova, Katia para los amigos, con la que se ha encerrado 11 días en su mansión de Irlanda. El tropiezo le puede costar a Wood 23 años de matrimonio: su mujer, Jo, ha dicho que hasta ahí podíamos llegar y que o volvía él o se iba ella.
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El hombre intenta por todos los medios no caer en el alcohol, pero se encuentra en casa a Jo, con los morrillos recién inflados de botox hablando de los viejos tiempos. Que si cuando vivías con Jimi (Hendrix) eras un porreta de tres al cuarto, que si te hubieses llevado mejor con Elton (John), a estas alturas ya serías Sir como el capullo de Mick (Jagger), que si todos los pasillos de los hoteles de más de cinco estrellas del mundo te la han visto … Vamos que un día, harto de ser un sesentón incomprendido, temeroso de acabar apoyado en una valla bebiendo Don Simón, charrando con el resto de yayos sobre las últimas obras del barrio de Camden, Ron decidió cambiar su rumbo. Salió de casa con lo justo (visa oro y tema como para un cotillón), se cruzó con Amy (Winehouse), recién llegada de tierras cálidas, que venía de comprar unas botellitas en el chino, le presentó a una chica que acababa de conocer mientras se retocaba las pestañas en el baño y surgió el amor. Él al principio no estaba convencido, la nena no era muy habladora, pero hacía unos coros maravillosos (además de ser rusa, tener 19 años y más batallas que el pirata Drake).

Ron está creando escuela en el panorama musical británico. Paul Weller se está tirando a su corista de 23 años teniendo 50, Paul se puso las pilas, se preparó un combinado y se puso a reflexionar:
Tuve un grupo, The Jam. No son los jodidos Rolling Stones pero me defiendo en solitario.
Tengo 50 años, Ron 60, Además a mí me desenchufan por pesado en los festivales, cual abuelo cebolleta guitarra en ristre. Además vuelvo el año que viene al FIB.
Total, que el tipo durante un concierto, en un abandono casual de su ego, se dio cuenta que había una nena a su back que le hacía gorgoritos. ¿Qué coño hace si yo me valgo?, se preguntó. Pero esta no es la cuestión, enseguida le vino a la mente su desesperada búsqueda de hembra joven y tras aplausos del respetable, se dirigió a ella y le solicitó su nombre y edad. ¡No, a ella no!, a su representante. Le mostró el contrato y comprobó que se llamaba Hannah (putada que no sea la Montana, pensó, mezclando imágenes de porno cibernético), tenía 23 primaveras y según rumores malintencionados del batería le gustaba chupar…ginebra. Cogió una libreta, se apretó dos ginebras con tónica y se puso a hacer cuentas. Intentó pintar una regla de tres en una servilleta haciendo cálculos con las edades de Ron y Ekaterina y llegó a una conclusión: “estoy enamorado”. Y por el momento parecen perdices y bebieron… bebieron los charcos de Praga.
Sus habitaciones de hoteles ya no son “la Central de Juergas”, sino un lugar en el que, tras los conciertos, se sienta a ver series de televisión (es “fanático” de CSI).
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Joder, ¡cuánto daño ha hecho el CSI de las narices!. Y no me refiero al efecto sobre gremio policial que anda sacando huellas en casos de relevancia extrema como el robo de dos corderos. Lo que no es de recibo es que una estrella del rock o el miembro de uno de los grandes grupos de la historia, nos desvele este extremo. Es como cuando te cuentan que han estado engañándote toda la infancia. Ron, aunque sea mentira, sigue contando chorradas como aquella de que te cambiaron todo el plasma sanguíneo para sacarte toda la mierda que corría por tus venas. Los mitos de la música popular deben ser respetados, cual mago y sus trucos. Hay cosas cuya verdad uno prefiere ignorar y dar rienda suelta a la imaginación o… al photoshop.
