Ene 262010

Ocurrió en Bangladesh: Una chica de 16 años recibe 101 latigazos por quedarse embarazada después de haber sido violada.

Una niña de 16 años ha sido condenada en Bangladesh a recibir 101 latigazos por quedarse embarazada después de haber sido violada. Sus padres, además, tendrán que hacer frente a una multa y, si no pagan, serán expulsados de la localidad de Brahmanbaria, donde residen.

La menor fue violada en abril del año pasado por un chico de 20 años. Poco después se casó, pero tuvo que divorciarse una vez que se conoció el embarazo. El diario Daily Star asegura que la niña estaba tan avergonzada por haber sufrido los abusos que no denunció a su agresor. Sólo se supo de su violación después de que pasara un test de embarazo.

Los ancianos del poblado organizaron un juicio en el que decidieron mantener en aislamiento a la joven hasta que sus padres aceptaran que debía ser sometida a algún tipo de castigo físico. El violador, sin embargo, fue perdonado.

En declaraciones al periódico, la niña dijo que su agresor le había “destrozado la vida” y pidió “justicia”.

Una mujer bajo la tutela de la sharía o ley islámica, para probar el haber sido violada necesita o que el violador reconozca los hechos o que cuatro testigos varones hayan sido testigos de los mismos. Si estos extremos no se dan (algo que a nadie se le escapa que es harto dificil), automáticamente se considera que la mujer ha mantenido sexo y, como éste ha tenido lugar fuera del matrimonio, es acusada de adulterio. La condena por este tipo de “infracciones” es de cien latigazos.

Dentro de lo sórdido del asunto, lo que no deja de darme vueltas en la cabeza es el cifrar el castigo en 101 golpes, incrementando el castigo contemplado en el Corán en un gratuito latigazo más. Son esas cifras que circundan la exactitud y que por su pequeña proximidad a la precisión, revelan en quien los elige sentimientos bastardos como la mentira, el ensañamiento, el odio y la cobardía.

Feb 062008
EJEMPLO NÚMERO UNO: Unos 83.562 Musulmanes han firmado una petición en la que se le solicita a la Wikipedia la supresión de todas las imágenes que hagan referencia a Mahoma. En la religión islámica las imágenes del Profeta Mahoma y otras figuras sagradas no están permitidas, en concreto la muestra del rostro, ya que él pidió expresamente que no se le hiciese retrato alguno. Al parecer la Wikipedia tiene publicadas en todas sus versiones idiomáticas, algunas imágenes en las que parece intuirse el rostro. La discursión ha alcanzado también la versión española. Afortunadamente en la versión anglosajona han zanjado el tema.

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EJEMPLO NÚMERO DOS: Estudiantes femeninas de medicina, practicantes de la religión islámica rechazan cumplir las normas básicas de higiene, medidas simples que tienen por objeto acabar con las cientos de muertes por infecciones en hospitales británicos originadas por bacterias microbianas como el Estafilococo Aureus Resistente a Meticilina (SARM) o también conocido como “Superbug”. Concretamente se niegan a permanecer con sus antebrazos “desnudos”, alegando un argumento sorprendente para un occidental medio como yo: Permanecer remangada se considera presuntuoso y contrario ley islámica. ¿Qué prevalece, una sencilla regla de higiene o un absurdo mandato integrista religioso?. Creo que está claro y no merece más discursión. Es triste que no sean recíprocos los pasos que alguna parte de la sociedad occidental da hacia la integración, precisamente con medidas como la que puede observarse en la imagen. Consistía en un diseño para que algunas de las mujeres enfermas de cultura musulmana, se sintiesen más cómodas en los hospitales y no dejasen de ser tratadas de sus afecciones por motivos relacionados con sus barreras culturales y la vestimenta. Actitudes intolerantes como la comentada anteriormente dan pábulo a los ignorantes posicionados precisamente en la intolerancia, en la intolerancia xenófoba, sedienta de argumentos que justifiquen su egoísmo.

EJEMPLO NÚMERO TRES: La religión apostólica y romana tampoco se queda atrás. El Papa Benedicto XVI mantiene la tradición católica de ir unos cuantos pasitos tras la realidad que le rodea, manteniendo una actitud distante con la ciencia y sus postulados, haciendo afirmaciones tan paradójicas, viniendo de quien vienen, como que la ciencia evite “manipulaciones ideológicas. El Pontífice destaca dos valores morales que hay que tener en el campo de la ciencia: “respeto incondicional del ser humano desde su concepción hasta la muerte” y el “respeto de la originalidad de la transmisión humana a través de los actos de los cónyuges“. Parece ser que en la primera afirmación (obvio la segunda), deja de lado a enfermos cuyas esperanzas se encuentran dependientes del estudio e investigación de células embrionarias, estudios que según Benedicto XVI “han infringido la barrera que tutela la dignidad humana“.

Por cierto, al Papa le gusta la Fanta. No todo iba a ser negativo…¿o sí?.