En este programa de Redes se trata de la importancia de evitar situaciones de estrés a la mujer embarazada. Al parecer la hormona denominada cortisol, herencia residual de mayor importancia para nuestros ancestros, cuya misión es preparar el organismo ante una situación de peligro, traspasa la barrera de la placenta y llega al bebé con efectos en algunos casos bastante dañinos en un ser en el inicio del desarrollo.
Dependiendo del momento prenatal en el que nos hallemos, la afección del estrés de la madre al feto pude ir desde casos de pérdida de atención, pasando por descensos en el coeficiente intelectual, hasta cuadros de esquizofrenia derivados de exposición de la embarazada, a una situación de estrés extrema que se une a la predisposición genética del bebé.
El mundo laboral, en según que situaciones y dependiendo de la embarazada que se trate, puede ser uno de los ambientes más favorables para sufrir estrés. Ello no quiere decir que la embarazada durante todo el tiempo de gestación no tenga que trabajar, cada caso es un mundo y lo contrario podría incluso ser hasta perjudicial. Lo que sí está claro es que debería siempre generarse un clima laboral adecuado que reduzca la producción del temido cortisol al máximo. En ello, como dice Punset, no sólo son los gobiernos los que deberían invertir para que se den esas condiciones favorables en evitación del estrés en gestantes, sino todos los que rodean a la trabajadora embarazada: incluye compañeros de trabajo y lo más importante, su pareja.
No es por lo tanto un asunto baladí. Yo por mi parte voy a intentar que la vida de la embarazada que vive conmigo, Marta, sea lo más tranquila posible y como consecuencia, Jorge, cuando abandone su compañera de fatigas, la placenta, se pueda integrar a la sociedad en las mejores condiciones posibles. Que problemas ya se encontrará o buscará a lo largo de su vida postnatal.
Mi corazón siempre ha estado en una constante reconstrucción, recoger pedazos del suelo ha sido mi única responsabilidad tras el amargo devenir de la noche. Lástima que la consciencia dure tan poco, la oscuridad vuelve, es lo único seguro y es entonces, cuando la sangre ahoga cualquier vestigio de razón. El animal asoma y la posibilidad de existir desaparece.
Una puerta, otra, humo, luces tenues, sonidos eléctricos acalambran mi cerebro. He llegado al templo y tengo que ofrecer mi cuerpo al dios, llevar las emociones al límite. Esta noche no será como otras, no volveré a ser yo. Siempre pienso que voy a conocer la verdad, la felicidad, la sensación en estado puro, esta vez será diferente, evitaré el engaño. Oleadas de placer me dejan tocar levemente el cielo, se acelera el pulso y aparece la ansiedad. Me miro las manos y observo como el presente se desvanece. Siempre es el futuro, la existencia es potencial, lo mejor está por venir, llegará en cualquier momento, sólo es cuestión de creer, de tener fe. Lo repito en voz alta, tal vez si el mensaje vuelve a entrar por mis oidos, llegue a donde quiera que deba ser oido.
Me cruzo con seres, les sonrio, ellos me retornan el gesto, da la sensación de que ellos sí lo han conseguido. ¿Daré yo la misma sensación?. No dejo de ir a rezar, a pedir por mi alma, buscar la redención. Pronto me doy cuenta de que he perdido nuevamente el tiempo, empiezo a sentir la pesadez de mi ser, la verdad, mi mentira.
"Beat the devil's tattoo". Agrupación Black Rebel Motorcycle Club (BRMC)
Inevitable paseo por las urgencias de un hospital cualquiera. Estando en planta calle, extraña sensación de descenso y caída. Aproximación a la muerte. Pasillos y accesos son ocupados con camas con ruedas dirigidas a ninguna parte, situadas de cualquier manera como un rompecabezas mal hecho. Vano intento por aprovechar el máximo espacio posible. Vejez envuelta en blancas sábanas en las que se lee la palabra salud. Irónico mensaje. Cables y tubos de plástico, últimos vínculos materiales con la vida.
En tiempos de lo efímero, apuesta por la juventud como única belleza. Desprecio por lo viejo. Tristes intentos por parecer lo que no se es.
Estorba lo que otrora era sinónimo de sabiduría y experiencia. Valores denostados en una época en la que la esperanza de vida ubica sus límites en lugares cada vez más lejanos. Acopio de vivencias, desarrollo de la esencia. Arrugas, maravillosos vestigios de una vida plena.

Dos plantas más arriba ubican los proyectos de nacimiento. Espacios vacios. Me cuentan que en la última planta habitan los separados de la realidad. Quien sabe, igual es una distribución más lógica de lo que parece.
Los vídeos musicales de Gorillaz, proyecto (como diría el gran Juan Carlos Ballesta – Acto de Fe), de Damon Albarn (Blur) y Jamie Hewlett (dibujante de comics), nunca defraudan y en este caso no iba a ser menos. Stylo, perteneciente a su último trabajo “Plastic Beach”, pone en escena a los animados muchachos de Gorillaz en plan road movie. Persecución con Bruce Willis incluida.
Andaba yo el viernes pasado en tierras lejanas teniendo la cabeza ocupada en asuntos, que dentro de no mucho tiempo van a cambiar la forma de vivir a uno. En un principio, afrontar un viaje de cinco horas en tren regional por tierras extremeñas hasta los madriles, no es algo deseable en los tiempos del dominio del ave ferroviaria, cuando la velocidad es un valor en alza en detrimento del disfrute de la espera. La visualización digitalizada del reloj y del velocímetro, rozando intermiténtemente la redonda cifra 300, supone un placer actual fundamentado en la ansiedad por alcanzar un destino cuanto antes, sacrificando, entre otras muchas cosas, el final de una película (aunque sea una mierda de película).
Por suerte, en esta ocasión agradecí el lento desplazamiento por las dehesas cacereñas, fundamentalmente por dos motivos: los trenes han mejorado bastante en comodidad y me acompañé de una agradable monja con escueta, pero amable conversación. Así las cosas, abandonando a su espiritualidad a mi compañera de viaje, me pude sumergir en mis pensamientos con toda tranquilidad y disfrutar de mis sentidos en todo su esplendor, leyendo un buen libro (el último publicado en España de Murakami, una delicia para la imaginación), escuchando la fauna que compartía vagón y echando frecuentes miradas a través de la ventanilla hacia las verdes dehesas que cubren la rica tierra rojiza, frecuentada por habitantes de cuatro patas y negras pezuñas, futuros “Messis” de la dieta mediterránea.
Pues Extremadura no parece abandonarme y tras una emérita semana, hoy me he dado cuenta de que en mi abandonado cubo, unos tipos que se hacen llamar “local qua4tro”, me han dejado un mensaje de esos en los que los grupos que realmente se lo curran, intentan abrirse camino a través de la Red por el dificil y monopolizado mundo de la música. Con influencias fundamentadas en el pop nacional, han hecho un trabajo denominado “Recalificación de los terrenos urbanos”. En su blog lo ponen a disposición de todo el mundo de manera gratuita (besos a Papito Miguel Bosé). Lo he escuchado un par de veces y merecen la pena.










