
Aqui estamos de nuevo. La rutina matinal en el hostal de Kyoto. Despertador, ducha y … hoy en lugar de desayunar, estoy aqui con un zumo poniendo al dia el blog. No tengo mucha hambre por motivos que expondremos mas adelante. Ayer fue un dia completito, salimos por la manana en tren hacia Nara, la primera capital autentica de Japon, a una horita en tren desde Kyoto. Forma parte del complejo declarado Patrimonio Mundial por la Unesco que comparte con Kyoto.

Muy cerquita de la estacion comienza un extenso parque en el que se halla el complejo a visitar. Primero fue contactar con los principales habitantes de la zona, los ciervos. De tamano algo menor que los de nuestra tierra y bastante mas acostumbrados a nuestra presencia, se arremolinan junto a pequenos puntos de venta de una especie de galletitas que no cate. En cuanto huelen que llevas algo que pueda ser comestible, se lanzan a por ti no importandoles comerte la camiseta si hace falta. El primer punto a visitar fue el templo Kofuku-Ji, formado por dos pagodas impresionantes, siendo una de ellas la segunda de mayor altura de Japon. Impresiona ver algo en vivo que has visto innumerables veces por fotografia o television. De alli pateamos camino al monumento estrella de Nara, el Todai-Ji.

A la entrada un grupo de japones/as me hizo sonrojar. Un grupo de uniformados colegiales quinceaneros se nos acerco y concretamente a mi, me empezaron a preguntar por mis tatuajes y mis biceps. Joder que verguenza, ademas luego insistieron hacerse una foto con nosotros y que yo me pusiese en plan pose cual culturista aficionado. Son la leche. Bueno, volviendo al tema cultural, el Todai-Ji contiene el Daibutsu-den, el mayor edificio de madera del mundo, a pesar de ser un 33% menor que su original destruido unas cuantas veces (este data de 1500 mas o menos). Este a su vez aloja al Daibutsu (Buda), una impresionante figura de bronce. Dentro de esta increible sala, hay una pequena atraccion turistica que yo no intente y que Marta si. Un agujero en un pilar de madera del tamano de uno de los canos de la nariz del Buda que si atraviesas da suerte o no se que.

Antes de comer (lo hicimos a las cinco de la tarde), nos metimos el resto de la jornada para el cuerpo viendo uno de los muchos jardines. Unos lugares preciosos que no pararias de fotografiar y que los jardineros miman con un cuidado que sorprende, pareciendo que en lugar de cortar el cesped operan a un enfermo.
De regreso a Kyoto comenzaron los homenajes al cuerpo. Primero una visita a un onsen. Son una especie de banos publicos, lo que en Espana se venderia como un spa y aqui son unos lugares donde la gente del barrio va a tomarse unos relajantes banos y si se tercia una cervecita o algo para picar. Hay varias baneras: muy caliente, menos, de te, de sales y la joya, una que da garrampas, pero unos calambre de la leche. Yo solo pude meter hasta la cintura. De hay volvimos hasta las proximidades del hostal y nos pegamos una cena en un lugar, que elegimos al azar y que fue un acierto. Te ponias en la barra, con unas parrillas y ellos te ponian diversa carne a filetillos. Nos pusimos las botas. Ademas nos invitaron a sake (del bueno) y a un helado de lichis delicioso.
Os dejo, que me esperan y Kyoto tambien. Besos a todos. Mas fotos en: http://www.flickr.com/photos/olbaid/sets/72157621148525612/
