
De nuevo conectados, esta vez recientemente alojados en Kyoto, concretamente en el esta vez en el K’s House Kyotocon un hostal para backpakers que esta bastante bien y con facilidades de conexion a Internet, despues de haber pasado la ultima noche en un monasterio budista en Koyasan.
Koyasan es un lugar en el que se concentran un gran numero de templos budistas de la rama Shingon, bastante popular por aqui. Es un lugar precioso, montanoso, con una vegetacion exhuberante al que accedimos tras viaje de una hora y media en tren y un trozo en tren cremallera. El sitio es para perderse, recorrerlo y dejarte llevar por la filosofia budista. En el templo que nos alojamos habia que tener en cuenta una serie de reglas tipicas como la de no pisar calzado, silencio y oscuridad a partir de las nueve… esto ultimo fue vulnerado con prudencia, con reunion en un tatami-habitacion con botellon incluido. Como no, un valenciano ha traido provisiones de ginebra. Antes llenamos nuestro estomago con una cena vegetariana “frugal” llamada shojin-ryori: tofu, te verde sin aditamentos dulces, sopa con vegetales, judias dulces, una cosa blanca indescriptible e incomible con un poco de wasabi superpicante y un trocin de sandia. Vamos, que menos mal de la ginebra.
Por la manana, asisti solo (Marta prefirio meditar con la almohada), a las 6:30 a los rezos de los monjes de monasterio: como definio nuestro coordinador, una mezcla entre curioso y freaky. Despues de reponer fuerzas con el desayuno nos dirigimos al cementerio Oku-no-in, un lugar lleno de estructuras mortuorias entre cedros de un tamano inmenso. Alli la gente entierra sus cenizas o lo que puede (pelos incluidos), esperando la resurreccion de Miroku-ishi, el fundador de la comunidad Shingon. Marta no quiso esperar a ese momento y se tiro en plancha panza arriba en una tabla llena de barro (vamos, que se pego un tortazo de foto). “Todavia me duele el culo, no me puedo agachar” sic. Gracias a eso, Adolfo, ha cargado con dos mochilas, una delante y otra detras, lo que provoco las risas de los viejecillos autoctonos. De regreso en la estacion de Osaka, para dirigirnos hacia Tokio, merece la pena pararse y observar a la fauna que deambula de un lado a otro. Pelos de colores, tacones de vertigo, moda y mas moda, no tienen complejos; ah y todo el mundo con los ojos pegados al movil e Internet.
Despues de la palicilla, llegada a Kyoto, ducha de rigor y cena, esta vez si en condiciones y… Shake para hacer la digestion. Pues nada, fin de la cronica y hasta manana. Lo de las fotos esta vez no va a ser posible, no puedo pinchar la camara, dejo una de la red del cementerio.


Qué guay! Mantenednos informados y colgad fotos!
La tercera en discordia ya nos quiere un montón…
Madre mia, que envidia, que fotos más chulas. Temperatura en Huesca: 25º al sol.
Plan de Sábado 11 de julio: con 10 niños a la piscina de Pertusa… mola ¡eh!
Felicidades con mucho retraso.
Buen truco para el flequillo, Marta