Pues gracias a un comentario de una fiel seguidora me he propuesto reactivar el blog… pero no va a ser hoy, porque ha amanecido un maravilloso día de lluvia, frío y viento, por lo que no es el mejor día para sentarme delante de la computadora (me encanta este palabro, es mucho más musical que ordenador), es el momento perfecto para subir a la montaña, encerrarte en casita, encender la chimenea, abrir un libro y que corra el tiempo. Además necesito algo de calma para orientar mi recien iniciada carrera por los medios audiovisuales. He recibido alguna llamada del típico representante que olfatea fama y dinero, pero creo que de momento yo mismo llevaré mis asuntos, ya que las propuestas van más encaminadas hacia el mundo de la prensa rosa y yo no estoy por la labor de que el ondulado Jorge Javier Vázquez, me vapulee en audiencia pública y luego me tire los tejos.
Un caso curioso es el de un tipo relacionado con la industria del porno, que al parecer ha visto ciertas cualidades en mi entrepierna gracias al brillo de mis ojos. La propuesta era suculenta, pero te hacen trabajar más que a un inmigrante sin papeles y añadir química al organismo sin parar. Por no hablar de las presiones de la Ministra de la Igualdad que exige censura previa en los guiones. Las funcionarias retocan los textos de una manera revanchista, intentando borrar siglos de machismo con unas prácticas sadomasoquistas que te dejan en peores condiciones que si hubieses caído a la lona en un combate de kick boxing. Tengo claro que eso no es para mí, al menos mientras los chicos de Intereconomía no cojan las riendas del país y se vuelva a hacer porno del de toda la vida.
Por cierto, hablando del canal con cuernos, ¡qué maravilla!, ¡qué festival de carcajadas!, ya era hora de que encontrasen su hueco en la televisión de este país los esqueches del maravilloso actor Andrés Caparrós Jr y el humor inteligente de su Blog Show. Eso sí que son guiones y no los de Monty Python. Que desagradecida es la tele. Él que lo fue todo con el Juego de la Oca y ejerció de chico de la Campos como ninguno (que poco se acuerda del pasado ahora que da clases de ética y moral el telefive). Pero Andrés fue persistente y tras años de llamadas sin respuesta, de promesas incumplidas, el destino es benévolo con el buen karma y sus aspiraciones se han visto recompensadas y colmadas por un programa a su medida que resalta, su hasta ahora oculta vis cómica.
Yo de momento seguiré fiel al devenir del tiempo, como he hecho siempre, hacer bastante poco por el futuro y entregarme en manos del azar. A alguno le puede parecer irresponsable, pero a mí me ha ido bien. Me voy pa la montaña, I’m gonna get free my friends.






