Durante el día, Dexter Morgan es un tipo agradable que trabaja en el laboratorio criminal del departamento de policía de Miami, un forense de CSI Miami vamos.
Hasta aquí todo parece normal y podría parecer una más de las series coñazo del tipo “Crime Scene Investigation“. Pues no es así. El tal Dexter presenta una cara oculta en su aparente personalidad jovial y es la de un disciplinado psicopata asesino en serie.
Esta bipolaridad incompatible con el ejercicio de la labor policial, fue debidamente encauzada por su padre, también policia especializado en “serial killers”, que conocedor de las tendencias sanguinarias de su hijo, derivó sus “habilidades” hacia el “bien“. Entiéndase por habilidades el descuartizar seres humanos sin ningún tipo de remordimiento y el concepto del bien, tan difuso él, como el que sus sanguinarios objetivos sean individuos que comparten su misma impronta. Simplificando, por la mañana averiguo los autores de asesinatos y por la noche me convierto en uno de ellos para quitarlos de la circulación.
Esta serie tiene buena pinta, partiendo de la base que la protagoniza Michael C. Hall, conocido tambien por su participación en “Six Feet Under“, conocida en España como “A dos metros bajo tierra”, serie también bastante original que me encanta y en la que hacía el papel de gerente junto con su hermano de un negocio familiar muy peculiar: una funeraria.
De momento se extrena la primera temporada en el canal de la Fox. Para poderla ver en canales en abierto tendremos que esperar algun tiempo, aunque siempre nos queda compartir. Yo de momento he recibido de Dexter un mensaje personalizado.
Fan#1 |
Fan#2 |
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Admirador o seguidor de alguien. |
Entusiasta de algo. |
Dos ejemplos del movimiento fan musical en su vertiente femenina. Como el un@ puede perder el control de su ser y entrar en un estado de absurdez únicamente justificable por el ajetreo hormonal propio de la edad. Las jugadas más importantes:
- “…estuve un par de meses sin dormir, con valerianas y valiums y eso porque se pasa muy mal. nos han hecho mucho de sufrir…no es normal que se separen así del día al sol de la noche al día y sin darnos ninguna explicación” . Fan depresiva.
- “Porque son unos pedazo de cabrones“. Madre encabronada con los Take That.
- “la niña cuando dijeron de que se iban a separar se jartó de llorar no comió, no durmió se llevó tres días sin ir al colegio porque estaba mala con que no me extraña…….una buena paliza y después al colegio “. Madre coraje.
- “Hemos dejado el trabajo y todo para estar con ellas“. Madre funcionaria.
- En el ejemplo Fan#2, sin comentarios.
- Añado un completo análisis del Viruete para entender mejor a las fans: “Take That: la boyband definitiva”
Nuestro ejemplar y televisivo padre de familia en algunas escenas memorables, todas ellas relacionadas con las drogas y sus nefastos efectos.
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Peter y sus experiencias con la “drogorealidad”
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Peter y el éxtasis
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Peter, Louise y María
Hacía tiempo que no me entretenía tanto en el cine, ya no tanto por el argumento de una película, sino más bien por los aderezos que supuestamente la acompañaban. Me enfrentaba a una película que en su sinopsis se presentaba como una trama policiaca, con “serial killer” de por medio ambientada en el zenit de los años sesenta, basada en hechos reales consistentes en unas investigaciones que no llegaron a buen fin. “Zodiac“, la película a la que me refiero, dirigida por David Fincher (“El Club de la lucha”, “Seven”), consiguió que mis expectativas se vieran enseguida cubiertas, aunque todo sea dicho mis exigencias tampoco eran excesivamente elevadas.

Me conformaba con que apareciesen dos inspectores de policía al uso. Teniendo en cuenta que “Harry el Sucio” era una ficción basada en los hechos reales que narra la película, con las suelas de los zapatos de Clint Eastwood me contentaba. La pareja de detectives de la policía de San Francisco que intentan atrapar al asesino que se halla tras el apodo de Zodiac, formada por Dave Toschi (Mark Ruffalo) y Bill Armstrong (Anthony Edwards), visten igual que Harry Callaghan, montan en alargados y potentes coches automáticos, comen fast food y carecen de horarios, pero carecen de la carta blanca que Hollywood, en forma de Magnum 44 le entregó para imponer la Ley al “Sucio” sin que importase el estar fuera de ella.
El aire racional lo pone el protagonista que vertebra la película, un tipo que sin saber muy bien si por ego, por obsesión o simple sentido de la justicia, se enfrenta, ya no sólo al asesino en serie, sino a algo más jodido en el esquema organizativo de los Estados Unidos de Norteamérica: la burocracia y las competencias policiales entre los diversos Cuerpos locales y estatales que se reparten el país del tío Sam para regocijo del delincuente. El tipo se llama Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal), un dibujante de un periódico que gracias a que se mete donde no le llaman y posiblemente por encontrarse ajeno al esquema judicial, consigue aproximarse a la verdad mucho más que los que deben por obligación.
Mi sorpresa ha sido cuando, tras ver la película, una vez en casa, al ponerme a buscar información sobre la misma, he descubierto que Internet se encuentra inundada de información sobre los asesinatos cometidos por el conocido con el sobrenombre de Zodiac y su principal sospechoso, Arthur Leigh Allen. El argumento se encarga de mostrarnos como en aquella época ya resultó desbordante la relación entre los medios de comunicación y la investigación oficial, cruzándose la delgada línea que separa la información del morbo y el afán de protagonismo, sin saber muy bien, al echar la vista atrás, si ello perjudicó o benefició a la investigación del caso. Resaltar como curiosidad la página zodiackiller.com, que aporta documentos de la investigación e incluso las recetas de cocina preferidas del anteriormente citado como principal sospechoso y ya fallecido, Leigh Allen. La ficción desborda a la realidad.

La película además de la trama principal toca entre otros, temas tan humanos como la perseverancia llevada al límite de la obsesión y como se enfrentan a ella los diferentes personajes, como Paul Avery, periodista de investigación en progresiva degradación, que encarna de una manera genial un actor que resuelve muy bien los papeles complicados, Robert Downey Jr.
Por cierto la banda sonora es genial. Para muestra un botón.
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Marvin Gaye – Inner City Blues (Make Me Wanna Holler)
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