Ago 252007

Este palabrejo cobra vida y triste significado en la bitácora Criterio, de la cual transcribo con puntos y comas.

Renunciar al pasado, ocultar la realidad

El autoodio está muy extendido en Cataluña. No nos referimos a la crítica, políticamente confundida -desde los tiempos de Jordi Pujol y su Banca Catalana-, por propio interés, sino más bien al autoodio personal que algunos en esta bella región española expresan diariamente.

Un caso más, muy significativo, es el de la catalanización de los apellidos, nombres, y si se pudiera del pasado directo y real. Ya contamos, aquí, en su momento la aberrante catalanización de apellidos castellanos para que parezcan de la tierra (como si la tierra hablase), como, por ejemplo, el del nombre de una estación de metro de Badalona.

También denunciamos, en este humilde pero muy visitado blog, la obsesión de las instituciones regionales por catalanizar todo cuanto se pueda, incluso en contra de la voluntad de los ciudadanos, y con más ahínco si es para borrar cualquier vestigio de castellano -que para los efectos es español- que pueda verse en Cataluña. La historia está plagada de cambios.

Pero el autoodio es un paso más. Si uno tiene un apellido como los Rodríguez, García, López o González, por ejemplo, entre muchos de los que hay, se puede cambiar la herencia de la familia por un ridículo Rodrigues, Garcia, Lopis o Gonzales, entre otras muchas variantes existentes y permitidas.

Este es el caso de Antonio Ibáñez -dícese escritor-, ahora Antoni Ibàñez, muy pronto Antoni Ibanyes. Aquí les dejo la carta de respuesta a la solicitud al Instituto de Estudios Catalanes (IEC) para que le aconsejara de la correcta y más utilizada traducción de su apellido:

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6 Comentarios to “AUTOODIO”

  1. Demalapeor dice:

    Qué fuerte! o qué fort! (no me vayan a multar los mocés).Que los apellidos no se traducen, son los que son y punto. Anda que si el uruguayo levantase la cabeza….
    Cosas de estas hacen que desde su “hermana tierra Aragón” se les mire con recelo.

  2. Josep Valldeperas dice:

    Hola Primo,

    1. Artigues es un apellido genuinamente catalán. Lo de Badalona, que lo he preguntado, porque conozco gente de por allá, no es con mala fe. Sencillamente han creído corregir un error ortográfico, por puro desconocimiento de a quién va dedicada la calle. Allí mandan los Sociatas, que no son precisamente catalanistas y la población es mayoritariamente castellanohablante (el catalán lo usan cuatro y entre ellos, pero claro nadie va a quejarse, porque este sí que es el “bilingüismo” que quieren algunos: a favor del castellano), por tanto fuera de sospecha.
    2. Me preocupa mucho más que, en plena democracia, haya una calle en Madrid que se llama de “la División Azul”. Es como si en Alemania hubiera la “Avenida de los que bombardearon Gernika”. Y a nadie le parece mal. A ver que día escribes algo al respecto con tanta vehemencia y preocupación.
    3. Si alguien quiere catalanizar su apellido, es un problema suyo, y ya te aseguro yo que son poquísimos los que lo hacen. Pero aunque fueran muchos, ¿qué más da? Tu sabes mi apellido, de origen catalán. Pues está mal escrito porque algún espabilado de hace siglos lo castellanizó en el registro (y lo sé porque he visitado el pueblo de donde viene). Pero, claro, nadie se rasga las vestiduras para que lo corrija. Hay que ser equitativo. Si no se ve el plumero del anticatalanismo.
    4. Otra muestra: El apellido Soler en catalán central se pronuncia “Sulé”. Pues bien, esta pronunciación, por motivo del otro autoodio del cual no has hablado, el autoodio a lo catalán, por cierto mucho más extendido, se va perdiendo en ciudades grandes como Barcelona, Terrassa, l’Hospitalet, Badalona, etc., y reemplazándose por la pronunciación castellana. No es una reescritura del apellido, pero es mucho más fácil de extender y realizar (no hay que ir a ningún registro civil). Obviamente, esto tampoco es motivo de queja por parte de los defensores de “los oprimidos españoles”. No jodamos, por favor.

  3. olbaid dice:

    Hola primo, perdona pero llevaba unos días sin ver el correo y no había podido moderar tu comentario (ya sabes la censura española al spam). Siguiendo tu estilo voy a enumerar varias cosillas que me pasan por la cabeza y seguramente no sigan un orden lógico:

    1º Sin ánimo de echar balones fuera, apuntar que yo únicamente he escrito lo que aparece al principio de la entrada y que literalmente apunto: “Este palabrejo cobra vida y triste significado en la bitácora Criterio, de la cual transcribo con puntos y comas“. El resto lo dice el autor del blog que refiero. Yo únicamente expreso mi perplejidad ante lo que allí se narra, concretamente lo del apellido Ibáñez (para serte sincero el resto ni lo había mirado, me aburre). Es simplemente mi punto de vista, el único que poseo, que evidentemente no es el mismo que el tuyo ni mucho menos el del que lo ha escrito.

    2º A mí lo único que me parece una gilipollez es el hecho de que alguien, que ojo, ES MUY LIBRE DE HACER LO QUE QUIERA, se cambie el apellido por parecer más cool o más integrado en la sociedad que habita. El resto me la trae al pairo y me parece politiqueo barato más aburrido y plomizo que un programa del corazón. Por cierto, me permito opinar sobre lo de tu apellido, ya que me parece fantástico que lo conserves tal cual está. La modificación de tu predecesor muestra su bagaje histórico, que seguramente se vio obligado a cambiarlo por motivos mucho más jodidos y no por un ataque snob, o no ¡qué más da!. Es un ejemplo que muestra la de vueltas que da la vida.

    3º En cuanto a lo dicho sobre las calles de algunas ciudades, en concreto la que mencionas, si de mí dependiese por supuesto que no portaría ese nombre; es más, para evitar controversias que no llevan a ningún lado ni tan siquiera llevaría nombre, la numeraría y a tomar por el culo, e.g. calle 23, problema resuelto.

    4º Sobre el victimismo simbolista decirte que desde que tengo uso de razón, en el ámbito social que me he movido a lo largo de mi desarrollo, una gran mayoría de mi generación y próximas, se ha abstraído de usar cualquier símbolo relacionado con España, véase bandera, himno, camiseta selección o lo que sea, bien por vergüenza, bien por miedo, bien por ser asimilado al régimen franquista. A mí (apátrida mercenario convencido), realmente me ha dado completamente igual y he crecido sin ningún tipo de trauma, pero últimamente en estos días en que los extremistas se sienten tan agusto y hasta se tocan, me da pena. Pena y hastío, aburrimiento, un coñazo vamos. En mi escala de valores: las deudas históricas, la memoria histórica, el Gobierno de España y su imagen institucional, Zapatero y el sopor, Ibarretxe y su monopoly, Carod y su bigote, Mariano-Zaplana-Acebes y su constante mentira, familia Borbón y la prole, las selecciones deportivas y el pesao de Lapuerta (jiji), la Iglesia y su “realidad” antilaicista, los reaccionarios, y un largo etc que no merece la pena citar. Vivimos tiempos absurdos en los que la gente se encuentra sin rumbo. Una lástima. La cultura, ese catalizador de la sociedad a veces en manos bastardas puede ser más peligrosa que la bomba más devastadora.

    5º Como algunas de la efímeras veces que nos hemos visto (desgraciadamente), te he hecho saber de manera sincera lo que admiro tu tierra y cultura. Al respecto, decir que sigo pensando lo mismo y creo que será muy dificil que algún día algo o alguien me pueda hacer tragar mis palabras. Ello no quita para tener mi propio criterio.

    6º Dejado anteriormente claro que no soy precisamente un patriota de medalla si quiero ser coherente y puntualizar obviedades: nací en Zaragoza – Aragón (España); vivo maravillosamente entre Huesca, Canfranc y Zaragoza, me sumo esporádicamente con más respeto que agrado a ciertas actividades culturales propias de la zona y punto. Punto significa que me siento bien así y eso, punto. Mi postura, aplicando una máxima en mi vida cotidiana, se resume en algo muy sencillo: el que no quiera estar conmigo que se vaya, con toda libertad y sin rencor, pero que se vaya (ojo esto no va por tí, va por Laporta).

    7º Me alegra que alguien que lea mi blog pueda dar un punto de vista diferente y razonado. Rara vez introduzco temas que susciten controversia, pero a partir de ahora tal vez me anime y, tranquilo que prometo mostrar puntos de vista diversos, que los tengo y alguno seguro que de tu agrado.

    PD.- Como se puede ver mi primo tiene un castellano exquisito, cosa que yo no puedo decir de mi catalán.

  4. Josep Valldeperas dice:

    Coño que se ha jodido esto! Acabo de meter un rollo de narices y cuando le doy a grabar, me suelta un error. Collons!!

    Resumiendo:
    me gusta tu modo de escribir y deberías plantearte seriamente ser periodista. Eres mejor que muchos que se hacen llamar así.
    Tu argumentación, como de costumbre, muy cuidada, razonada y abierta al diálogo, me deja entrever que estás hasta los mismos de lo mismo que yo.
    Se me ha ocurrido una idea con lo de las calles. Eso de ls números no me acaba de convencer, por frío. Propongo nombres de artistas, lugares, músicos, científicos, etc. Y eliminar cualquier referencia política, guerrera, heroica y patriotera. Antes las calles tenían nombres de oficios, o por su orientación geográfica, o de santos (que también deberíamos obviar para no herir susceptibilidades agnósticas). Propongo un concurso al respecto…

  5. dassaev dice:

    Yo pondría los nombres de las calles a subasta, y quien más pagara pues que se lo llevara y que ponga el nombre que se le pase por ahí. De hecho, voy a escribirle una carta a Belloch y se lo voy a proponer, porque me está pareciendo una idea cojonuda. Así recaudarían unos durillos y tendrían para pagar a los taxistas y a los buseros.

  6. [...] otros aspectos, el sentimiento que subyace en el uso de la símbogía que nos representa. En cierto comentario al mensaje titulado “autoodio” de este mismo blog, rocé algo el asunto y ahora, a modo de [...]

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