Pues Lori Meyers, bien. Las Playas del Ebro, también. Pero como todo en este mundo, es mejorable. Lo de los Meyers es problema mío y es a uno le cuesta entrar en calor; lo de las playas puede que también, pero no estaría de más acercarlas a donde vive la gente. Autobuses y demás transporte público sería de agradecer, para evitar, en el mejor de los casos, grandes peregrinaciones hacia áreas habitadas. Por lo demás el sitio promete, aunque no me acaba de convencer las distancias excesivas al escenario, por muy mono que quede el artista rodeado de agua fluvial y los barbos aleteen ritmos bailables, ni la arena sobrante de construcciones paralizadas por la crisis. De todas maneras, como la cosa no está para ponerse exigente visto el panorama zaragozano para la música en directo, mejor será conformarse con lo que hay y ser agradecidos. Por cierto, alguno ya visualiza un festival musical urbano del corte del difunto Summercase de Barcelona.
Continuando con mis referencias al pasado Festival Internacional de Cine de Huesca, no me gustaría olvidarme de dos pelis. Empezaré por una de un director sueco Jens Jonsson, al que trajeron para, entre otras actividades, dar unas palabras introductorias de su obra, Ping-Pong Kingen (El rey del ping-pong). Al parecer, su experiencia en una sala de juegos y su contacto con un joven que dirigía, al más puro estilo pandillero juvenil, los torneos de ping-pong que allí se celebraban, le hicieron cambiar de manera radical la idea que rondaba su cabeza para contar la historia de su primer largometraje. El ping-pong, un deporte de reglas estrictas que delimita físicamente a través de una mesa a los dos contrincantes, sirve de germen para posicionar a dos hermanos, dos realidades; la simetría se rompe por el extremo. Los adultos intentan alejar y proteger a los niños de la cruda realidad mediante la mentira, pero el paso del tiempo dificulta la obligada devolución de una verdad que les pertenece. Una Suecia rural, el frío, la nieve, ocultan complejos, crueldad y amor. Ingredientes para hacer sentir. Durante toda la película existe una aparente calma, obligada por el entorno, sin embargo esa quietud te hace sentirte incómodo, sabes que algo va a pasar, que de uno momento a otro algo grave va a ocurrir.
En mi particular festival, reducido a lo que cuento, no se abandonaron las historias difíciles y de emociones complicadas, pues con Wolke 9 (En el séptimo cielo), se rompieron muchas barreras. Un matrimonio feliz, un marido recién jubilado, una ama de casa que hace pequeños arreglos con su máquina de coser. Una vida en pareja tranquila que orienta su recta final sin aparentes grandes sobresaltos. Una historia sin transcendencia, si no fuese porque el guión se retuerce hasta llegar al extremo de la asfixia; misión ésta del teatro y del cine que no es otra que hacernos sentir y colocarnos ante el abismo, actuar como una especie de vacuna que nos ayude a alejarnos de la narcótica cotidianidad. Me pareció excepcional el trabajo de la cámara, los planos (sobretodo los primeros planos), que recogían los gestos de los personajes, facilitando la labor interpretativa consiguiendo unos personajes muy creíbles. Tras su visionado recomiendo irse a tomar unas cañas y compartir puntos de vista, ejercitar la empatía e intentar comprender a los personajes. ¿Qué haría uno en cada una de las situaciones?. Difíciles respuestas que con sólo buscarlas conseguiremos ser mejores, más maduros. También me quedo con la bonita esperanza de que hay sexo más allá de los sesenta.
Como nos hemos despojado de complejos (sobrepesos, sentimientos insanos, sexo sexagenario), pongo un clip de The Gossip, cuya solista, Beth Ditto, carece de ellos completamente… Aunque con esa voz, yo tampoco tendría ningún problema.
Un equipo de cinco jugadores como mínimo y siete como máximo, búscate un nombre e inscríbete antes del 20 de junio en el “NBA 5 UNITED TOUR”, que tendrá lugar los próximos días 27 y 28 de junio en las proximidades del Estadio Santiago Bernabeu en Madrid. Felipe Reyes y Sergio Rodríguez ya tienen el suyo, ¡sólo faltas tú!
El cine, el buen cine ha sido lo que me ha quitado el sueño esta semana, pero ha merecido la pena. De la extensa muestra del Festival (sí, lo se, mi vida va unida a esta palabra), de Internacional de Cine de Huesca, que se desarrolla durante estos días en mi ciudad de adopción, he disfrutado de algunas buenas películas y algún documental. El Teatro Olimpia, ha sido el lugar donde se han exhibido la muestra del cine europeo, una sección de calidad con títulos de directores de prestigio.
Wals im Bashir, de Ari Folman (Israel), un documental de animación que trata a través de un personaje que intenta recopilar recuerdos, al parecer desterrados de su memoria, de su participación como soldado israelí en la guerra del Líbano de 1982; concretamente su responsabilidad por omisión en las matanzas gestadas por fuerzas de la falange libanesa en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila. Un análisis de la mente humana y su capacidad desterrar a las profundidades de nuestro ser recuerdos impactantes. El uso de la animación permite mostrar la crudeza de la guerra sin remilgos. Utilizar personajes coloreados separan al espectador de la dura realidad que presenta un género como el documental, sobre todo cuando versa sobre aspectos belicistas. Ello sitúa al espectador en un punto más alejado de la crueldad de la guerra, por lo que el autor posee licencias y traspasa barreras que de otra manera resultarían inadecuadas. Una forma de ofrecernos el final que te acerca brutalmente a la verdad y te hace pensar.
Teniendo en el horizonte el ansiado viaje a Japón, ver una película que por su título en castellano te acerca al lejano oriente, era garantía de éxito. Y no defraudó. Cerezos en flor (Kirschblüten-Hanami), es una película que habla de los sentimientos en su más extensa concepción: entre un marido y su esposa, entre padre, madre e hijos, entre un sexagenario y una joven. Tipos de relaciones entre humanos que obligan a tratar el amor, el odio, el perdón, la nostalgia, la vida, la muerte, el egoismo… En resumen la vida.
Bueno, por ahora este ha sido mi breve resumen, pero mis obligaciones en la playa de Zaragoza me reclaman. Lori Meyers, allí vamos. Continuará. Dejo el anuncio de mi próximo festival. Mi vida es un festival. Viva la vida.
18.19.20.06.09 – Sónar 2009 from Sónar on Vimeo.






