Este tipo se llama Guillermo Torres, vive en Allentown (E.U.A), entre otras actividades delictivas se dedica al narcotráfico y casualidades de una investigación, ha resultado ser el autor de dos asesinatos: se llevó por delante a Carlos Collazo y a Jorge Camacho. Él, delincuente habitante del vasto imperio yankee, con sus evidentes orígenes hispanos y una agitada carrera que le precedía, seguramente habría visualizado en más de una ocasión su salida esposado y escoltado por la policía, mientras un nutrido grupo de periodistas gráficos le flasheaban el rostro, en ese breve instante en el que uno es puesto bajo el absurdo foco del interés mediático. Lástima que la comodidad propia del “home, sweet home” y las prisas de la pasma, enviaran al traste su instante de gloria.