El objetivo de una cámara parece ser el único elemento que permanece imprescindible de entre los elementos que conforman los diferentes instrumentos utilizados para la captación de imágenes.
Desde la primitiva cámara fotográfica hasta la más moderna cámara de vídeo, se ha pasado por todo tipo de avances, cada uno de ellos vinculados a la toma de instantáneas o a la secuenciación animada de las mismas, dos formas de entender la imagen que milagrosamente han sabido coexistir hasta el momento.
La obsesión por plasmar la imagen en un soporte cada vez de mejor calidad y las mejoras en las posibilidades de almacenamiento, sumado el empuje del boom digital, han sido los fines principales que han hecho que hoy en día al mirar atrás tan siquiera unos años, nos brote el sentimiento de nostalgia. Cosas de era tecnológica. Miro mi cámara Olympus de hace cuatro años y me siento como si estuviese frente a un teclado de una máquina Olivetti lettera 10.
La lente se orienta con la pretensión de atrapar algo que ni tan siquiera sabemos si existe, el presente, con diversas intenciones, unas más acertadas que otras. Un claro ejemplo negativo es el que viene siguiendo desde hace tiempo el Gobierno británico, obsesionado con plagar sus ciudades de cámaras observándose un claro abuso de uso, impulsado por el síndrome del gran hermano y atizado por humanos con pretensiones de deidad que han sustituído la conciencia individual por la colectiva. ¿Pero sabemos en manos de quién dejamos esa responsabilidad?. Definitivamente creo que no.
Al más puro estilo Juez Dredd, las cámaras ya no sólo te filmarán en la vía pública, sino que además te reprenderán en el caso de que no actues como un ciudadano polite.
[...]Pero no sólo los funcionarios podrán regañar a quien tire un papel fuera de la papelera o a quien no recoja los restos fecales de su perro, los niños podrán ser también la voz de la conciencia ciudadana.
Según Reid (Ministro Interior británico), en los colegios de Inglaterra tendrán lugar concursos para elegir a los niños que podrán amonestar a través de estos altavoces, en los que el erario se dejará 500.000 libras (unos 740.000 euros) en total.[...]
[...]El estado de control y vigilancia permanente que vive el Reino Unido se traduce en unas 4,2 millones de cámaras de seguridad, que son siete veces menos efectivas que un mejor alumbrado en la reducción del número de delitos, según ha reconocido el propio Ministerio del Interior británico en un informe oficial.[...]
Parece ser que resulta más sencillo y rentable controlar al ciudadano invirtiendo en seguridad que en educación. Peligrosa actitud la de dejar en manos de otros la responsabilidad del individuo, estamos creando inútiles sin conciencia. Nueva derrota para la libertad.
Por suerte estos aparatitos pueden ser utilizados con fines mucho más interesantes, como por ejemplo participar en el próximo vídeo del grupo musical Placebo, que pretenden hacer de su tema “Running Up That Hill”, de su trabajo “Meds”. Es sencillo, grabas un primer plano tuyo cantando el tema y lo subes a su página: Placebo, starring you.
Con Domingueros todo fue mucho más facil.





[...]Pero no sólo los funcionarios podrán regañar a quien tire un papel fuera de la papelera o a quien no recoja los restos fecales de su perro, los niños podrán ser también la voz de la conciencia ciudadana.