Pues eso, Curica y Co, dos tipos que esperan con ansiedad la Expo del año próximo.
Curica es un tipo que estudió en centros públicos en los que siempre sobresalió por sus notas en la asignatura de religión. Con una ferviente vocación religiosa, aplacada siempre por la desgracia de haber nacido en una familia ultralaica, pasó su adolescencia con el trauma de no poder haber ido al internado de los Escolapios. Cuando cumplió los dieciocho se independizó e ingresó con gran ansiedad al seminario de Tarazona, de donde , debido a su fuero ortodoxo, fue expulsado al segundo mes de estancia al verse involucrado en una pelea con un seguidor de la Teología de la Liberación. En la actualidad trabaja de dependiente en una tienda de souvenirs en la Plaza del Pilar y es muy conocido por su atuendo de mosén que lleva con orgullo y a la vez con nostalgia.
Por otro lado está Co, hijo no reconocido de un conocido danzante de Huesca fabricante de harinas, fruto de un romance con una cupletista originaria de Fago que llegó a triunfar en el Plata. Durante toda su vida ha luchado por el reconocimiento de su padre, lo que le ha llevado a participar en numerosos programas televisivos. Destacable fue su aparición en “Hay una carta para tí“, de la inigualable Gemio, donde en presencia de millones de espectadores fue humillado por su airado progenitor que esperaba en su lugar, la aparición de su admirada Sarita Montiel, de la que tiene la mayor colección de colillas de puro habano. Sin asumir el rechazo huyó lejos de su padre, a Zaragoza, donde trabaja de animador de fiestas en un tablao de jota situado en el Tubo.
Ambos coinciden con frecuencia a la hora del aperitivo en un conocido bar cercano al Mercado Central, donde hablan de sus cosicas….






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